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Neurotypicalmaxing: identidad, neurosocialización y neuronorma

Por Larissa Guerrero Ph.D


Últimamente ha comenzado a aparecer en espacios neurodivergentes el término neurotypicalmaxing como una estrategia adaptativa para poder habitar y participar en diversos entornos sociales bajo el yugo de la neuronorma. El significado o sentido de este término aún permanece indeterminado, en la mayoría de los usos se puede observar, que el término se emplea para describir intentos desesperados y verdaderamente intensos de parecer neurotípico, pero aunque el término aparece en diferentes contextos en redes sociales como X, Reddit, Tik Tok, principalmente, no se logra comprehender una delimitación conceptual ni rigurosa ni bien determinada. Lo que mantiene la pregunta, ¿qué se entiende por neurotypicalmaxing?


La interpretación más inmediata que se me ocurre consiste en considerarlo una forma extrema de camuflaje social o lo que en la comunidad se ha definido como alto enmascaramiento. Si lo pensamos de esta manera, el neurotypicalmaxing es un aumento cuantitativo del masking, y en general de todas las formas de camuflaje social ya conocido en la literatura sobre autismo y neurodivergencia. Como por ejemplo, camuflaje preventivo, camuflaje reactivo, camuflaje compensatorio, camuflaje por asimilación, camuflaje por sumisión (fawning), camuflaje instrumental (por roles), camuflaje relacional (por sustitución), camuflaje de rendimiento (hipercompetencia), camuflaje de identidad (personificación), camuflaje somático (internalización), camuflaje digital, camuflaje situacional, camuflaje de género (e interseccional), camuflaje pasivo (por evitación), camuflaje inconsciente (o automatizado), camuflaje institucional (o corporativo), camuflaje adaptativo morfológico (adaptive morphing), camuflaje de autorregulación (o contención), camuflaje existencial (o alienación identitaria), camuflaje proyectivo (o presentación activa), camuflaje por omisión, camuflaje de simetría social (o espejo), entre otras.


Esta interpretación presenta dificultades para muchos neurodivergentes, especialmente quienes estamos a favor de la neurovalidación, la neurodisidencia y la neuroanrquía. Dos personas pueden ejecutar conductas de camuflaje prácticamente idénticas y, sin embargo, perseguir objetivos y finalidades muy distintas. Una puede modificar su comportamiento para desenvolverse en una situación específica por supervivencia. Otra puede orientar sistemáticamente su conducta hacia la maximización de la apariencia neurotípica como ideal identitario. En ambos casos existe camuflaje, pero no necesariamente éste aparece como el mismo fenómeno. Esto plantea una pregunta conceptual y existencial, ¿el neurotypicalmaxing constituye una modalidad de camuflaje únicamente o describe un fenómeno distinto cuya realización puede servirse del camuflaje como instrumento para una existencia aceptablemente neurotípica?


Desde mi perspectiva, el neurotypicalmaxing no constituye una forma de camuflaje social per se, más bien se trata de un proceso sistemático de optimización orientado a maximizar la percepción de neurotipicidad mediante la adopción de estándares neuronormativos como criterio de evaluación personal, en donde el camuflaje funciona como uno de los mecanismos o herramientas a través de los cuales dicho proceso (de maximización) puede realizarse, pero el camuflaje en cuanto tal no forma parte de su definición (o esencia).

Trataré de formularlo planteando algunos conceptos preliminares. El análisis exige distinguir varios conceptos próximos que suelen confundirse y que siempre rondan en el ámbito neurodivergente.


Lo primero es señalar de la forma más sencilla posible para fines de este artículo, que el camuflaje social consiste en la modificación estratégica de la conducta para gestionar interacciones sociales concretas, su función es reducir fricciones, facilitar la comunicación o evitar consecuencias negativas previsibles, como rechazo, segregación, burlas, y demás que seguramente todos hemos experimentado más de una vez en la vida. El camuflaje social sabemos no es exclusivo de la neurodivergencia. Además del camuflaje, es necesario considerar el concepto de passing. En el contexto de la neurodivergencia, ocurre cuando una persona es percibida como neurotípica pese a ser neurodivergente. A diferencia del camuflaje, que describe las estrategias utilizadas para modificar la presentación social, el passing describe el resultado de esas estrategias, es decir, que otras personas interpreten a la persona como neurotípica. Por último, tenemos que hablar de la asimilación, la cual describe procesos mediante los cuales una persona o grupo adopta normas dominantes para integrarse en un entorno social determinado. Estos conceptos comparten elementos parciales con el neurotypicalmaxing, pero ninguno permite identificar por sí mismo el fenómeno que intento analizar.


Así que tendré que hacer una breve reconstrucción del concepto de neurotypicalmaxing. El sufijo "-maxing" designa una lógica de optimización, no alude simplemente a poseer una característica, sino a organizar acciones en función de maximizarla. Por ello, el núcleo conceptual del neurotypicalmaxing no reside en una conducta específica, sino en una orientación sistemática de optimización. Entonces. la cuestión central pasa a ser determinar qué se intenta maximizar cuando una persona neurodivergente busca el neurotypicalmaxing.


La respuesta más consistente es la siguiente que se me puede ocurrir por ahora es que se intenta maximizar la percepción de neurotipicidad y minimizar la percepción o lectura social de la neurodivergencia, y esto es como una perogrullada, porque el camuflaje social hace lo mismo, sin embrago, hay una enorme diferencia, que el objeto del proceso no es la modificación aislada de determinadas conductas, sino la aproximación sostenida a un ideal de neurotipicidad.


A partir de ello puede proponerse la siguiente definición:


Neurotypicalmaxing es un proceso sistemático de optimización conductual orientado a maximizar la percepción de neurotipicidad y minimizar la legibilidad social de la neurodivergencia mediante la adopción de estándares neuronormativos como criterio de evaluación personal e identitario.

 

 

El problema del ideal neurotípico


La definición propuesta introduce un elemento que exige un análisis adicional, ya que si el neurotypicalmaxing consiste en una aproximación constante a un ideal de neurotipicidad, entonces es necesario preguntarse qué es exactamente aquello que se está intentando alcanzar. La pregunta no es trivial ni tampoco es algo que se debe tomar a la ligera, pues dentro de nuestra comunidad es un fenómeno que existe. Pensar y repensar la neurotipicidad es algo que nos corresponde a todos como sociedad porque nos afecta a todos, neurodivergentes y neurotípicos. La neurotipicidad no constituye una esencia claramente identificable ni un conjunto universal de conductas compartidas por todas las personas neurotípicas, se trata más bien de una categoría construida a partir de expectativas sociales sobre cómo debería percibir, interpretar, comunicar y comportarse una persona. Son ideales estandarizados que vienen desde un ideal del “hombre promedio”.


Entender lo anterior introduce una primera dificultad, que el objeto del neurotypicalmaxing no parece ser la neurotipicidad real (si es que suponemos que existe), sino una representación idealizada de la neurotipicidad. Dicho de otro modo, la persona no intenta convertirse en una persona neurotípica concreta, sino aproximarse a una imagen normativa de aquello que socialmente se considera neurotípico, es como un inception de lo neurotípico en lo neurotípico, en lo neurotípico… el neurotípicoinception.


La cuestión se vuelve entonces más compleja. El neurotypicalmaxing no consistiría únicamente en ocultar señales de neurodivergencia, implicaría además orientar la propia conducta y el sentido de la existencia hacia una representación socialmente valorada de la neuronormatividad. Esto produce diferentes efectos: 1) la neuronormatización, la que todos conocemos, que consiste en el proceso mediante el cual una persona reorganiza su conducta, autoevaluación e identidad en función de estándares neuronormativos; 2) la neuroasimilación, que defino como el proceso mediante el cual una persona neurodivergente adopta progresivamente patrones neuronormativos para aumentar su inteligibilidad, aceptación o pertenencia social, aunque este concepto enfatiza más la integración que la transformación; 3) la neuroconformación, que defino como el proceso de conformación progresiva a estándares neuronormativos, destacando la producción de una forma socialmente reconocible; 4) la neuroaculturación, que defino como el proceso por el cual una persona incorpora códigos neuronormativos hasta convertirlos en hábitos de conducta e identidad, constituyendo un proceso de aculturación y hegemonía cultural; y, por último, lo que yo denomino neurosocialización, entendida como el proceso general mediante el cual se aprende a existir dentro de una sociedad neuronormativa.


La neurosocialización consiste en un proceso de aprendizaje, internalización e incorporación de normas neurodominantes mediante el cual una persona adquiere las creencias, hábitos, conductas y competencias necesarias para ser reconocida como miembro inteligible de una sociedad neuronormativa. Dentro de este proceso, el neurotypicalmaxing puede entenderse como la intensificación deliberada de los procesos de neurosocialización mediante la maximización de la neuronormatización, la neuroasimilación, la neuroconformación y la neuroaculturación.

 

Neurotypicalmaxing y disforia por neurotipo


Una vez identificado el papel que desempeña el ideal neurotípico, surge una pregunta inevitable, ¿por qué una persona neurodivergente desarrollaría una orientación persistente hacia dicho ideal? Una posible respuesta que se me puede ocurrir está el concepto de disforia por neurotipo propuesto por el filósofo y teórico de la neurodiversidad Robert Chapman en el año 2020. La disforia por neurotipo describe una experiencia de malestar derivada de la distancia percibida entre el propio neurotipo y un neurotipo considerado más deseable, más legítimo o más compatible con las expectativas sociales. Tal como lo explico Chapman:“Cuando una persona se siente insatisfecha con su neurotipo, en algunos casos hasta el punto de querer cambiarlo si pudiera, sospecho que la mayoría experimenta disforia de neurotipo en algún momento de su vida, pero solo unos pocos la experimentan hasta el punto de estar completamente seguros de que lo cambiarían si pudieran.”


Si esta hipótesis es correcta, es decir que el neurotypicalmaxing está relacionado con la disforia por neurotipo podría entenderse esta necesidad de maximización como un intento de reducir la distancia entre neurotipos o entre lo típico y lo atípico o entre lo normal y lo anormal. Según como la persona que lo busca lo entienda. Primero aparece una discrepancia entre el neurotipo propio y el neurotipo idealizado. Posteriormente esa discrepancia genera malestar. Finalmente surge una serie de esfuerzos orientados a disminuir la distancia entre ambos. Parece sencillo, pero, esta explicación plantea un problema importante, que todavía no sabemos si la disforia por neurotipo constituye una causa necesaria del neurotypicalmaxing o solamente es una de varias causas posibles.


También es posible que el neurotypicalmaxing se relacione con procesos de internalización de la neuronorma, del estigma o del capacitismo, en estos casos, la neurotipicidad deja de ser únicamente una norma social externa y comienza a ser un criterio interno de valoración. La persona no necesita ser corregida constantemente por otros, pues ha incorporado ella misma los parámetros desde los cuales evalúa su conducta, su identidad y su grado de adecuación social. Aunque muchas experiencias de disforia por neurotipo pueden apoyarse en la internalización previa de la neuronorma, del estigma o del capacitismo, ambas categorías no son equivalentes, ya que la internalización describe la incorporación de valores, normas o creencias, y por su parte, la disforia por neurotipo describe el malestar producido por la discrepancia entre el neurotipo propio y un neurotipo considerado más deseable o legítimo. De modo que, la internalización puede existir sin disforia. Una persona puede aceptar la neuronorma como referencia válida, adaptar su conducta a ella e incluso participar activamente en procesos de neurosocialización sin experimentar necesariamente un conflicto identitario respecto de su neurotipo. La disforia aparece únicamente cuando esa norma internalizada se convierte en criterio de comparación entre lo que la persona es y lo que considera que debería ser.


Desde esta perspectiva, la internalización de la neuronorma, del estigma o del capacitismo no constituye una explicación suficiente de la disforia por neurotipo, aunque sí puede ser una de sus condiciones de posibilidad. Del mismo modo, tampoco todo neurotypicalmaxing presupone necesariamente disforia por neurotipo, ya que algunos casos podrían estar motivados principalmente por objetivos de reconocimiento, inteligibilidad social, pertenencia o adaptación estratégica a entornos neuronormativos. En este caso, la persona no necesariamente experimenta rechazo hacia su propio neurotipo. Lo que ocurre es que la neurotipicidad se convierte progresivamente en un criterio de valor, competencia, legitimidad o reconocimiento social.


Otra posibilidad consiste en que el neurotypicalmaxing se encuentre solo vinculado a procesos de neurosocialización. En una sociedad neuronormativa, la inteligibilidad social, la legitimidad identitaria y el reconocimiento interpersonal suelen organizarse alrededor de estándares neurotípicos. La exposición prolongada a estas estructuras puede llevar a que la adecuación a la neuronorma deje de percibirse como una exigencia externa y comience a experimentarse como una condición necesaria para la pertenencia social. Desde esta perspectiva, el neurotypicalmaxing podría interpretarse como una intensificación de los procesos de neurosocialización, en la que la aproximación a la neurotipicidad se convierte en un objetivo explícito de optimización. También es posible que el fenómeno se encuentre relacionado con procesos de neuroaculturación. En este caso, el objetivo principal no sería reducir malentendidos ni mejorar la comunicación, sino incorporar progresivamente los códigos, valores y expectativas asociados a la neurotipicidad hasta convertirlos en hábitos estables de conducta, interpretación y autoevaluación. El neurotypicalmaxing aparecería entonces como una forma intensiva de incorporación de la cultura neuronormativa, caracterizada por la búsqueda deliberada de la máxima adecuación posible a sus estándares.


Neurotypicalmaxing e identidad


La definición propuesta incluye un elemento que merece atención particular, esto es la adopción de estándares neuronormativos como criterio de evaluación identitaria. Esta dimensión permite distinguir el neurotypicalmaxing de formas más convencionales de adaptación social. En el camuflaje social, la modificación conductual suele estar orientada hacia situaciones específicas, generalmente relacionadas con la supervivencia social, la conducta cambia porque cambia el contexto, una vez desaparecida la situación que exige la adaptación, la necesidad de modificar la conducta también puede disminuir o desaparecer.

En el neurotypicalmaxing ocurre algo diferente, pues, la referencia principal deja de ser la situación concreta y pasa a ser el ideal neurotípico, así la conducta ya no se evalúa únicamente en función de su eficacia práctica, sino en función de su proximidad a dicho ideal. La pregunta deja de ser "¿cómo debo comportarme en este contexto?" y pasa a convertirse en "¿qué tan neurotípico parezco?" Este desplazamiento tiene consecuencias importantes, ya que,  cuando la neurotipicidad se transforma en criterio de evaluación, la comparación ya no recae solamente sobre conductas particulares. Termina extendiéndose a la persona misma, es así como, determinadas formas de comunicación, intereses, modos de relacionarse, expresiones emocionales o estilos cognitivos dejan de percibirse como simples diferencias y comienzan a interpretarse como indicadores de mayor o menor proximidad respecto de un modelo considerado deseable.


En este punto, la distancia entre el yo real y el ideal neurotípico puede convertirse en objeto permanente de autoevaluación. La persona no evalúa únicamente lo que hace, sino también lo que es. El problema deja de situarse exclusivamente en el ámbito de la conducta observable y comienza a afectar la construcción de la identidad, la autoestima y el sentido de pertenencia. Desde esta perspectiva, el neurotypicalmaxing no consiste solamente en la maximización de determinadas conductas percibidas como neurotípicas, sino que ahora consiste también en la reorganización progresiva de la relación que una persona mantiene consigo misma a partir de estándares neuronormativos convertidos en referencia para la valoración personal.

 

Conclusión


La propuesta desarrollada en este artículo debe entenderse como una reconstrucción conceptual preliminar del término. El neurotypicalmaxing puede definirse provisionalmente como un proceso sistemático de optimización conductual orientado a maximizar la percepción de neurotipicidad y minimizar la legibilidad social de la neurodivergencia mediante la adopción de estándares neuronormativos como criterio de evaluación personal e identitario. Sin embargo, la formulación de esta definición abre nuevos problemas teóricos.


Es necesario determinar con mayor precisión la naturaleza del ideal neurotípico que orienta el proceso, esclarecer la relación entre neurotypicalmaxing y la disforia por neurotipo, identificar las condiciones sociales que favorecen su aparición y establecer si efectivamente describe un fenómeno distinto del camuflaje, el passing o la asimilación.


La relevancia del concepto radica en nombrar una posible forma de adaptación social, pero mayormente en permitir el análisis de la relación que las personas neurodivergentes establecen con la neuronorma cuando ésta deja de operar exclusivamente como una exigencia externa y comienza a funcionar como criterio interno de valoración, reconocimiento e identidad, que ayude a comprender con mayor precisión fenómenos como la internalización de la neuronorma, la disforia por neurotipo, los procesos de neurosocialización, la producción de subjetividades neuronormatizadas y las formas mediante las cuales la pertenencia social llega a organizarse alrededor de ideales de neurotipicidad. En este sentido, el neurotypicalmaxing no constituiría únicamente un concepto descriptivo, sino una herramienta para analizar cómo operan los procesos de normalización en la construcción de la experiencia neurodivergente contemporánea.

 

 

 

 

 
 
 

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